
El cocinero de la escuela N° 756 de Rosario estaba preparando la comida cuando escuchó algunos disparos. El clima estaba caliente en todas partes y el barrio Las Flores no era un oasis. Subió al techo del edificio junto a dos compañeras del comedor y un profesor de matemáticas. Querían ver qué pasaba. Ante sus ojos unos policías disparaban contra un grupo de personas. Instintivamente el Pocho como le decían comenzó a gritarles que no disparen, porque la escuela estaba llena de chicos y temía que fueran alcanzados por las balas. Cuando empezó a putear a los policías desde el techo, el agente Esteban Velázquez lo apuntó con su itaka desde el suelo a sólo diez metros de distancia. Midió con precisión y gatilló. Los perdigones de plomo se incrustaron en el cuello del Pocho Lepratti que cayó fusilado sobre el techo, destrozándole la tráquea y produciendo múltiples hemorragias internas. Entre la desesperación y el desconcierto, sus compañeros ayudaron a llevarlo al hospital de emergencias Clemente Álvarez. Todo esfuerzo fue en vano. Lepratti murió minutos después en el hospital.
Claudio Lepratti había nacido el 27 de febrero de 1966. Tenía 35 años cuando lo encontró la muerte. Ese mismo año se había graduado en Filosofía en la Universidad Nacional de Rosario. Era un militante perteneciente al grupo cristiano de la Vicaría Sagrado Corazón de Ludueña, de derechos humanos y también participaba como afiliado a la Asociación de Trabajadores del Estado.
Al no tener trabajo, nosotros nos sentimos mal. El trabajo es lo que nos hace vivir bien y ascender como personas. A su vez, la falta de trabajo nos hace un mal enorme, es lo que nos incita a la violencia, a la droga y a la delincuencia"
"Ahora entendemos discusiones que hace cuatro o cinco años no entendíamos. Recién ahora vemos que algunas cosas eran más fáciles de lo que creíamos. Por eso podemos estar contentos, porque en algunas cosas hemos crecido. Había cosas que se iban reclamando por parte de los chicos y que con el tiempo hemos aprendido a dar respuesta".
Claudio "Pocho" Lepratti desarrollaba un trabajo de hormiga, repartiendo esperanza, amor fraternal y espíritu de lucha entre los menos favorecidos de esta sociedad.

